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MIS OBJETIVOS 2017


Ya estamos a mediados de Enero, mes de pretemporada en el calendario de la mayoría de ciclistas de carretera. Estos primeros meses suelen ser la antesala de grandes carreras y en los que se sueña con grandes gestas. Este 2017 mi gran objetivo no es morir dando pedales durante 10 horas, aunque me encantaría volver a disfrutar y sufrir como lo hice aquel 28 de mayo. Sí, renuncio a 7 Picos   Requena, ya que por circunstancias personales  no tendré tiempo para preparar adecuadamente una prueba así. El mes de Marzo estaré fuera, no podré montar en bicicleta y eso hara imposible poder llegar con un nivel óptimo. A pesar de ello he encontrado unos retos que me motivan mucho, y estos son los más importantes:

MARCHA CICLOTURISTA 4 PUERTOS – SERRA TOT NATURA

Obviamente no es una locura de casi 200 km, pero si una atractiva marcha que va de menos a más. Como bien dice su nombre cuenta con 4 puertos y de distintas categorías a lo largo de los 120 kilómetros de su recorrido. Lo que más destaca de esta marcha es la dureza de su último puerto, La Frontera. Un coloso de categoría especial de solo 4,5 km pero con rampas máximas del 17% y en el cual habrá una clasificación especial de cronoescalada. La cita será el 20 de Mayo.

TRAIL BRONCHALES 43K

Seguimos hablando de alta montaña, pero esta vez en la Sierra de Albarracín. Esta carrera pasó a formar parte de mi calendario de forma accidental el año pasado. El culpable de semejante locura fue mi compañero de fatigas Víctor con el que corrí los 43 km  en casi 8h. Este año, en su segunda edición, se presenta un trazado distinto pero manteniendo los 2000 m de desnivel positivo. Será un placer volver a disfrutar de aquellos bellos paisajes y con la mejor compañía. ¡2 de Julio ven ya!

BUCHAREST INTERNATIONAL MARATHON

Si hay una competición sobre la que gira mi temporada sería  esta. Hablamos de mis primeros 42.195 m en asfalto, mi primera maratón. El 8 de Octubre será mi debut en el Maratón, y que mejor manera que correrlo a 3000 km de Valencia, en la capital del país que me vio nacer. Aunque no voy con un objetivo concreto quiero que todo salga perfecto y para ello me espera un intenso verano de preparación. Lo que está claro es que estoy infectado por la fiebre de la larga distancia, y que este momento tarde o temprano llegaría. 

Y MUCHO MÁS…

En ocasiones es difícil mantener un nivel alto de motivación durante toda la temporada, por ello buscaré carreras  para estar motivado y a su vez sirvan como preparación entre un reto y otro. 

Estos son mis retos deportivos para este nuevo año, ¿y los vuestros?

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XXXIII Volta a Peu a Cullera 

Llevo desde 2014 corriendo esta carrera, es la única que he repetido tres años seguidos y es esta edición la que más me ha costado.

Estoy muy familiarizado con el recorrido y con sus tramos más duros. No es difícil de apreciar que el recorrido tiene dos partes, unos primeros 5.000m totalmente llanos en los que hay que correr por encima del ritmo previsto para poder llegar a los 7.700m restantes sin ser penalizado por las subidas.

En esta ocasión los primeros 5.000, los he corrido a buen ritmo, quizás demasiado bueno . Los 7.700 restantes se me han atragantado, he sufrido tanto en las dos subidas fuertes cómo en los toboganes que hay entre ambas. En la primera subida me pegué un calentón  considerable y me piqué con un corredor. Acabé pagando ese “momento de iluminación” durante casi el resto de la carrera. A partir de allí mi cuerpo adoptó uua velocidad de “supervivencia” viviendo de las rentas y excesos de los primeros compases de la prueba. En ese momento cumplir con el tiempo deseado era complicado. A dos kilómetros de meta volví a tener un “momento de iluminación” y empecé a seguir a una corredora que me adelantó a un ritmo muy fuerte, pero esta vez iba a ser en beneficio para mi. Entré a meta en 59 minutos y 14 segundos.

Mi objetivo este año era muy parecido a los anteriores, bajar de una hora. A estas alturas de la temporada no me puedo exigir más . Quizás si hubiera actuado con cabeza habría superado mi mejor marca en esta carrera , pero aún así no me esperaba bajar de una hora después de tanto sufrimiento . 


Dentro dos semanas daré por concluida la temporada 2016 con la Carrera de la Miel de Montroy. Iré ampliando más datos durante los próximos días .

Preparación maratón de montaña.

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Ya estamos en la recta final de la preparación para el Trail de Bronchales. Queda una semana de carga importante de kilómetros,  la pasada semana he rondado los 50, cifra aparentemente insuficiente para la preparación de una maratón. El hecho de decidir tarde mi participación en esta prueba ha hecho que disponga de solo 4 semanas para prepararla. Mi objetivo principal era 7 Picos Requena, y he enfocado absolutamente toda la preparación de esta temporada en esa carrera.  Estas pocas semanas que dispongo para preparar el Trail de Bronchales las estoy aprovechando al máximo.

La foto del post es de la tirada larga del sábado por la mañana,  con Víctor y Vicent. Han salido cerca de 25 kilómetros, a un ritmo superior al que llevaremos en Bronchales.  Aún así  muscularmente no estoy tan mal como creía. Mis mayores miedos se centran entorno a las rozaduras que misteriosamente solo afectan a mi pie derecho y a un dolor cervical que aparece sobre el kilómetro 15. El dolor es bastante punzante y a medida que avanzan los kilómetros se hace más intenso,  hasta el punto de no poder girar la cabeza hacía atrás.  Creo que la causa de las rozaduras cómo del dolor de espalda se halla en una cuestión postural aunque las zapatillas también juegan un papel importante en cuanto a las rozaduras .  Estos días estoy intentando solventar estos problemas mejorando la postura al correr y utilizando un ungüente para las rozaduras. Una cosa está clara, las Kanadia tr6, las zapatillas que utilizo actualmente verán en el Trail de Bronchales su última competición.

Esta semana venidera intentaré acomular 60 kilómetros,   dos días  por asflato y el el fin de semana en la tirada larga por la montaña.

#atopebronchales

Crónica 7 Picos 192KM

Si hace unos días me hubieran preguntado por la Marcha 7 Picos les hubiera dicho que sería dura. Hoy si me preguntan, me doy cuenta de que ese concepto de dureza lo tenía un poco infravalorado. Como poco a esta marcha hay que ponerle el “muy” delante porque el calificativo “dura” se queda corto.

Pre-carrera.

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A las 5 am sonó el despertador, llevaba desde las 3  esperando que sonora, casi no pude ni dormir. Llegué pronto, cerca de las 7 de la mañana, recogí el dorsal y me fui a montar la bici. Motivación no faltaba instantes antes de comenzar la marcha. Mi cara desprendía optimismo, nervios y felicidad. Me coloqué detrás, cómo siempre, para encontrar mi ritmo.

Empezamos es capicúa.

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La marcha salía del Recinto Ferial de Requena para cruzar la ciudad y dirigirse hacía la CV-391. En el kilómetro dos en un bache pierdo un bidón,  casi provoco un accidente y me descoloco de carrera por volver a por él.  Como en cualquier marcha el inicio es fuerte, y tuve que apretar el ritmo para coger al resto de participantes,  era el último. Llegaron una serie de repechos,  ya veía por delante un grupo, logro alcanzarlos pero no soy capaz de mantener el ritmo y me quedo descolgado. Ese esfuerzo o descuido por llamarlo de otra manera me condena los siguientes 20 kilómetros hasta el inicio del primer puerto. Voy antepenúltimo.

Negrete y Mataparda.

Ya empezaba la montaña, mejor dicho los  subidas catalogadas como puertos. En el Negrete subo bien,  y empiezo a cruzarme con gente del grupo del que me quedé descolgado. Se sabía de antemano que ese ritmo les iba a pasar factura,  y así fue.  Subo con dos mujeres que me marcaban el ritmo,  hasta que vi que apretaban demasiado y las dejé marchar. Coroné ese puerto bien. Luego siguió un descenso con curvas muy peligrosas pero con un asflato impecable, cosa que iba echando de menos desde Requena.

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El segundo puerto empezó después de cruzar dos túneles en el embalse de Benanjéber. La Mataparda era un puerto semejante en dureza al Negrete pero con el calor se hizo mas pesado.  Al coronar el puerto nos esperaba un avituallamiento en el que aproveche para beber y comer algo. Aún iba por el kilómetro 60.

El monumento.

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Si miramos el recorrido de la prueba el puerto por antonomasia de la marcha es El Remedio. Un puerto de primera categoría con un coeficiente de 120, rampas máximas del 14% y medias del 6,6%. Este puerto está situado en la localidad serrana de Chelva. Esta fue la primera vez que pensé que iba a abandonar. Estaba bien colocado en carrera,  tenia a bastantes corredores por detrás, pero mentalmente estaba hundido. Coroné después de casi tres cuartos de hora de ascenso. Mi carrera estaba a punto de acabar,  sabia que no iba a llegar a meta, es mas lo tenía claro. Era imposible que aguantara lo que venía por delante aunque ya había pasado el obstáculo mas duro.

La gran decepción.

Después del ascenso y la bajada del Remedio me esperaba una  carretera de tierra. Una penosa carretera que me llevaba a pensar que no estaba en una marcha por carretera sino en una de ciclocross. En el segundo avituallamiento sobre el kilómetro 100 vi el primer abandono. Un corredor que se había caído en un descenso. Su cara, un poema.

Llegamos al cuarto puerto,  Peñas de Dios. El puerto mas accesible de todos, pero no dejó de ser un puerto. En ese ascenso un participante que iba por delante abandona, y le recogen. Después de coronar me esperaba un largo descenso hasta Villar del Arzobispo en el que esperaba recortarle minutos al crono. Mentalmente me volví a derrumbar cuando el cuentakilómetros marcaba 30 en vez de 60 km/h. Apareció mi peor enemigo en el peor de los momentos, el viento. Las fuertes rachas hicieron que castigara el cuerpo demasiado

Unos kilómetros mas allá vi a alguien tumbado en el suelo,  bajo un árbol, con la bici al lado y descalzo.  Era una de las mujeres con las que subí el primer puerto,  estaba destrozada. Le pregunté si necesitaba algo,  me dijo que esperaría al coche escoba,  ya se había retirado.

Empieza otra carrera.

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Penúltimo avituallamiento a falta de 35 kilómetros,  y a pie de puerto. Era imposible que pudiera llegar,  no por los kilómetros sino por los tres puertos que quedaban por delante, encadenados uno detrás de otro.  Llegó una furgoneta llena de ciclistas. Era uno de los coches escoba, y vi a muchas caras conocidas,  gente que iba muy fuerte al principio. Otra vez pensamientos de abandonar de intentarlo en otra ocasión,  todo negativo. Lo curioso es que las piernas no estaban excesivamente cansadas, sino que mentalmente después de 7 horas encima de la bici estaba agotado. Hablé con mi madre le comente como me sentía. Me dijo que tenía que llegar y que sabía que podía,  también que le comunicaron que era el ciclista mas joven de la prueba y que me esperaba una sorpresa en meta.
Me dio fuerzas. Coroné el puerto de Chulilla prácticamente sin mas problemas, la mente después de muchos kilómetros volvía a estar en su sitio.

El siguiente puerto era el de Sot de Chera, en las primeras rampas noto un tirón en el cuádriceps era una rampa. Algo extraño había pasado, era un dolor que no había notado jamás. Me tiro al suelo y grito de dolor, me ven otros participantes que iban por detrás y me dicen que estire. Estiro y parece que se me pasa, corono y a pie de puerto veo el otro coche escoba. Paro en el avituallamiento de Chera a 20 kilómetros de meta. Al bajarme de la bicicleta otra vez las rampas esta vez en el isquiotibial y en el gemelo.  No podía ni mover la pierna. El responsable de Protección Civil me invita a abandonar.  En ese avituallamiento habían 4 ciclistas esperando al coche escoba. No pensaba ya en abandonar, debía de llegar. Me dan una pastilla de sal para las rampas y los calambres y cruzo los debos para que se me pase.

Solo quedaban 20,  llevaba ya 172 km y no podía abandonar ahora. Subiendo el puerto de Requena,  el último. Otra rampa, me vuelvo a tirar al suelo,  misma historia, era la otra pierna la afectada. Se me hizo eterno el puerto. Al coronar nos esperaban solo 8km para llegar a meta y en bajada,  pero como no podía ser de otra manera con viento. En esa bajada me da por girarme,  y veo a 300m a tres ciclistas,  al coche escoba y la ambulancia,  o lo que es lo mismo,  a los últimos. Me alcanzan al entrar en Requena,  quedaban 7 minutos para el corte de las 10 horas impuesto por la organización y solo faltaban 2 kilómetros. Llegábamos de sobra.

A 500 metros vulven las rampas en ambas piernas,  vuelvo a parar y grito de rabia. Para la ambulancia y me dan agua con azúcar.  No podía mover las piernas ni era capaz de mantenerme encima de la bici. No podía abandonar ahora a 500 metros de meta. Hice el esfuerzo de volverme a subir. A 200 metros me volví a caer. Me dijeron que era el último y que estaba 6 minutos fuera de tiempo. Golpeé el guradarrailes y grite de dolor y de rabia mientras la enfermera me hacía un masaje. Solo quedaban 200 metros y no podía levantarme. Si no habían podido siete puertos conmigo, no abandonaría por unas jodidas rampas. Le eché un par y volví a intentarlo una última vez independientemente de que apenas podía doblar las piernas. Llegué a meta y lo primero que vi fue la cara de mi madre,  casi con lágrimas,  no sé si de emoción o de preocupación.

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Si has leído todo el post te has podido dar cuenta de que ha sido capicúa,  es decir como ha empezado ha terminado. Sinceramente no me importa para nada la posición,  ni tampoco el hecho de haber llegado 10 minutos por encima del corte de 10 horas. Lo que de verdad me importa y lo que me llevo es que he podido soportar los numeros momentos de crisis tanto físicos como mentales y he logrado llegar a meta

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En cuanto a los aspectos a mejorar para futuras ediciones, quiero remarcar la hidratación. La hidratación porque me he olvidado de tomarme una bebida isotónica, solo con agua es imposible montar 10 horas en bicicleta. Mis niveles de sales y glucosa estaban peligrosamente bajos. También intentaré llegar un poco mas preparado, aunque sé que si no hubiera sido por las rampas y por el fuerte viento hubiera llegado mucho antes a meta. No es excusa y es una circunstancia de carrera así que hay que tomársela como tal.

Seguro que me dejo muchos detalles en esta crónica,  pero seguro que el 28 de mayo de 2016 no lo olvidaré jamás.

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Agradecer a la organización el premio acordado por ser el participante más joven de la marcha.

Ahora es momento de asimilar todo esto y pensar en otros objetivos.

Estamos locos. #Maratón

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No es ningún misterio que sufro de una patología llamada popularmente “fiebre de la larga distancia”.  Tampoco es algo nuevo que me gustan los retos. Cuánta más dificultad, más tentación. Últimamente se me va de las manos, véase 7 picos. Mi volumen total de kilómetros semanales no llega a la distancia total de la prueba. Situación preocupante pero emocionante. Pero ahí estaremos el día 28 sufriendo y disfrutando durante 192 kilómetros sobre la bici.

Como para 7 picos Requena voy sobrado, nótese la ironía,  en menos de 2 meses voy a correr el primer trail de la temporada. Hasta aquí todo normal. Deja de ser normal cuando ese trail no es de 10 ni de 20 ni 30 kilómetros sino que es una maratón. Es una carrera totalmente no planeada y que de ninguna manera estaba en mi calendario para esta temporada.

Simplemente me apetece. Pero eso si, no voy solo, sino ni se me hubiera pasado por la cabeza. Así que el Trail de Bronchales será mi primera maratón de montaña. Sé que llegaré con el entrenamiento justo para la carrera, y que tocará sufrir. Pero todo sufrimiento merece la pena para ser finisher de un trail de 43km y 2000m de desnivel positivo.

El domingo 2 de Julio a darle caña.