Mes: mayo 2016

Crónica 7 Picos 192KM

Si hace unos días me hubieran preguntado por la Marcha 7 Picos les hubiera dicho que sería dura. Hoy si me preguntan, me doy cuenta de que ese concepto de dureza lo tenía un poco infravalorado. Como poco a esta marcha hay que ponerle el “muy” delante porque el calificativo “dura” se queda corto.

Pre-carrera.

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A las 5 am sonó el despertador, llevaba desde las 3  esperando que sonora, casi no pude ni dormir. Llegué pronto, cerca de las 7 de la mañana, recogí el dorsal y me fui a montar la bici. Motivación no faltaba instantes antes de comenzar la marcha. Mi cara desprendía optimismo, nervios y felicidad. Me coloqué detrás, cómo siempre, para encontrar mi ritmo.

Empezamos es capicúa.

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La marcha salía del Recinto Ferial de Requena para cruzar la ciudad y dirigirse hacía la CV-391. En el kilómetro dos en un bache pierdo un bidón,  casi provoco un accidente y me descoloco de carrera por volver a por él.  Como en cualquier marcha el inicio es fuerte, y tuve que apretar el ritmo para coger al resto de participantes,  era el último. Llegaron una serie de repechos,  ya veía por delante un grupo, logro alcanzarlos pero no soy capaz de mantener el ritmo y me quedo descolgado. Ese esfuerzo o descuido por llamarlo de otra manera me condena los siguientes 20 kilómetros hasta el inicio del primer puerto. Voy antepenúltimo.

Negrete y Mataparda.

Ya empezaba la montaña, mejor dicho los  subidas catalogadas como puertos. En el Negrete subo bien,  y empiezo a cruzarme con gente del grupo del que me quedé descolgado. Se sabía de antemano que ese ritmo les iba a pasar factura,  y así fue.  Subo con dos mujeres que me marcaban el ritmo,  hasta que vi que apretaban demasiado y las dejé marchar. Coroné ese puerto bien. Luego siguió un descenso con curvas muy peligrosas pero con un asflato impecable, cosa que iba echando de menos desde Requena.

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El segundo puerto empezó después de cruzar dos túneles en el embalse de Benanjéber. La Mataparda era un puerto semejante en dureza al Negrete pero con el calor se hizo mas pesado.  Al coronar el puerto nos esperaba un avituallamiento en el que aproveche para beber y comer algo. Aún iba por el kilómetro 60.

El monumento.

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Si miramos el recorrido de la prueba el puerto por antonomasia de la marcha es El Remedio. Un puerto de primera categoría con un coeficiente de 120, rampas máximas del 14% y medias del 6,6%. Este puerto está situado en la localidad serrana de Chelva. Esta fue la primera vez que pensé que iba a abandonar. Estaba bien colocado en carrera,  tenia a bastantes corredores por detrás, pero mentalmente estaba hundido. Coroné después de casi tres cuartos de hora de ascenso. Mi carrera estaba a punto de acabar,  sabia que no iba a llegar a meta, es mas lo tenía claro. Era imposible que aguantara lo que venía por delante aunque ya había pasado el obstáculo mas duro.

La gran decepción.

Después del ascenso y la bajada del Remedio me esperaba una  carretera de tierra. Una penosa carretera que me llevaba a pensar que no estaba en una marcha por carretera sino en una de ciclocross. En el segundo avituallamiento sobre el kilómetro 100 vi el primer abandono. Un corredor que se había caído en un descenso. Su cara, un poema.

Llegamos al cuarto puerto,  Peñas de Dios. El puerto mas accesible de todos, pero no dejó de ser un puerto. En ese ascenso un participante que iba por delante abandona, y le recogen. Después de coronar me esperaba un largo descenso hasta Villar del Arzobispo en el que esperaba recortarle minutos al crono. Mentalmente me volví a derrumbar cuando el cuentakilómetros marcaba 30 en vez de 60 km/h. Apareció mi peor enemigo en el peor de los momentos, el viento. Las fuertes rachas hicieron que castigara el cuerpo demasiado

Unos kilómetros mas allá vi a alguien tumbado en el suelo,  bajo un árbol, con la bici al lado y descalzo.  Era una de las mujeres con las que subí el primer puerto,  estaba destrozada. Le pregunté si necesitaba algo,  me dijo que esperaría al coche escoba,  ya se había retirado.

Empieza otra carrera.

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Penúltimo avituallamiento a falta de 35 kilómetros,  y a pie de puerto. Era imposible que pudiera llegar,  no por los kilómetros sino por los tres puertos que quedaban por delante, encadenados uno detrás de otro.  Llegó una furgoneta llena de ciclistas. Era uno de los coches escoba, y vi a muchas caras conocidas,  gente que iba muy fuerte al principio. Otra vez pensamientos de abandonar de intentarlo en otra ocasión,  todo negativo. Lo curioso es que las piernas no estaban excesivamente cansadas, sino que mentalmente después de 7 horas encima de la bici estaba agotado. Hablé con mi madre le comente como me sentía. Me dijo que tenía que llegar y que sabía que podía,  también que le comunicaron que era el ciclista mas joven de la prueba y que me esperaba una sorpresa en meta.
Me dio fuerzas. Coroné el puerto de Chulilla prácticamente sin mas problemas, la mente después de muchos kilómetros volvía a estar en su sitio.

El siguiente puerto era el de Sot de Chera, en las primeras rampas noto un tirón en el cuádriceps era una rampa. Algo extraño había pasado, era un dolor que no había notado jamás. Me tiro al suelo y grito de dolor, me ven otros participantes que iban por detrás y me dicen que estire. Estiro y parece que se me pasa, corono y a pie de puerto veo el otro coche escoba. Paro en el avituallamiento de Chera a 20 kilómetros de meta. Al bajarme de la bicicleta otra vez las rampas esta vez en el isquiotibial y en el gemelo.  No podía ni mover la pierna. El responsable de Protección Civil me invita a abandonar.  En ese avituallamiento habían 4 ciclistas esperando al coche escoba. No pensaba ya en abandonar, debía de llegar. Me dan una pastilla de sal para las rampas y los calambres y cruzo los debos para que se me pase.

Solo quedaban 20,  llevaba ya 172 km y no podía abandonar ahora. Subiendo el puerto de Requena,  el último. Otra rampa, me vuelvo a tirar al suelo,  misma historia, era la otra pierna la afectada. Se me hizo eterno el puerto. Al coronar nos esperaban solo 8km para llegar a meta y en bajada,  pero como no podía ser de otra manera con viento. En esa bajada me da por girarme,  y veo a 300m a tres ciclistas,  al coche escoba y la ambulancia,  o lo que es lo mismo,  a los últimos. Me alcanzan al entrar en Requena,  quedaban 7 minutos para el corte de las 10 horas impuesto por la organización y solo faltaban 2 kilómetros. Llegábamos de sobra.

A 500 metros vulven las rampas en ambas piernas,  vuelvo a parar y grito de rabia. Para la ambulancia y me dan agua con azúcar.  No podía mover las piernas ni era capaz de mantenerme encima de la bici. No podía abandonar ahora a 500 metros de meta. Hice el esfuerzo de volverme a subir. A 200 metros me volví a caer. Me dijeron que era el último y que estaba 6 minutos fuera de tiempo. Golpeé el guradarrailes y grite de dolor y de rabia mientras la enfermera me hacía un masaje. Solo quedaban 200 metros y no podía levantarme. Si no habían podido siete puertos conmigo, no abandonaría por unas jodidas rampas. Le eché un par y volví a intentarlo una última vez independientemente de que apenas podía doblar las piernas. Llegué a meta y lo primero que vi fue la cara de mi madre,  casi con lágrimas,  no sé si de emoción o de preocupación.

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Si has leído todo el post te has podido dar cuenta de que ha sido capicúa,  es decir como ha empezado ha terminado. Sinceramente no me importa para nada la posición,  ni tampoco el hecho de haber llegado 10 minutos por encima del corte de 10 horas. Lo que de verdad me importa y lo que me llevo es que he podido soportar los numeros momentos de crisis tanto físicos como mentales y he logrado llegar a meta

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En cuanto a los aspectos a mejorar para futuras ediciones, quiero remarcar la hidratación. La hidratación porque me he olvidado de tomarme una bebida isotónica, solo con agua es imposible montar 10 horas en bicicleta. Mis niveles de sales y glucosa estaban peligrosamente bajos. También intentaré llegar un poco mas preparado, aunque sé que si no hubiera sido por las rampas y por el fuerte viento hubiera llegado mucho antes a meta. No es excusa y es una circunstancia de carrera así que hay que tomársela como tal.

Seguro que me dejo muchos detalles en esta crónica,  pero seguro que el 28 de mayo de 2016 no lo olvidaré jamás.

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Agradecer a la organización el premio acordado por ser el participante más joven de la marcha.

Ahora es momento de asimilar todo esto y pensar en otros objetivos.

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Previa 7 Picos

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A 3 tres días de la Marcha Cicloturista 7 Picos Requena, lo que se respira son nervios. Unos nervios no excesivos pero si suficientes. También miedo,  pero cómo con los nervios, no un miedo excesivo pero si suficiente. Si hay algo que ahora mismo tengo en exceso, son ganas de comerme la carrera. Mas de un año de espera desde esa típica tarde  delante del ordenador buscando carreras duras, viendo vídeos donde se cruzaba la estrecha línea entre el deporte y la épica. En unas de esas tardes de trabajo mental y motivacional decido apuntarme a esta marcha.

La MC 7 Picos Requena, es una clásica del calendario cicloturista valenciano. Una prueba en la que subir puertos no es opcional sino obligatorio.  Si por algo es conocida esta prueba es por sus 7 puertos de montaña, de los cuales categoría desconozco. Independientemente del hecho de conocer este dato, la prueba tiene un desnivel positivo de 3250m. Todo ello en una distancia de 192 kilómetros y 10 horas para acabar. Cabe apuntar que está entre las  marchas mas duras de España,  incluso mas dura según algunos ciclistas que la mismísima Quebrantahuesos

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A parte de los 7 puertos hay una gran cantidad de repechos que a pesar de no llegar a ser catalogados como puertos de montaña, incrementarán la dureza de forma significativa. Durante el transcurso de la prueba habrán 4 avituallamientos,  líquidos y sólidos. En cuanto a suplementos llevaré,  tres geles de Aptonia 700, dos barritas de Isostar, un sobre de isotónico de alto rendimiento y un Shoot Energy de Isostar. La bicicleta está en perfectas condiciones, recién revisada.

Ahora, las piernas.  El entrenamiento se que no ha sido el suficiente ni el mas recomendable. Ninguna semana me he acercado al volumen de entrenamiento recomendado. Entre las dos salidas semanales que he solido hacer sólo me he acercado al volumen total de kilómetros de la prueba y no lo he doblado que es lo que debería . En las tiradas largas de 100 y de 160 km no me he sentido como pez en el agua, sobretodo en la última. Quizás el hecho de entrenar solo, ha sido lo que mas me ha afectado a nivel mental.

En la carrera intentaré ir lo mas acompañado posible,  disfrutar del paisaje, y descontar kilómetros. Desde luego por ganas no será.

El sábado a las 18:00h como muy tarde en meta.

Estamos locos. #Maratón

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No es ningún misterio que sufro de una patología llamada popularmente “fiebre de la larga distancia”.  Tampoco es algo nuevo que me gustan los retos. Cuánta más dificultad, más tentación. Últimamente se me va de las manos, véase 7 picos. Mi volumen total de kilómetros semanales no llega a la distancia total de la prueba. Situación preocupante pero emocionante. Pero ahí estaremos el día 28 sufriendo y disfrutando durante 192 kilómetros sobre la bici.

Como para 7 picos Requena voy sobrado, nótese la ironía,  en menos de 2 meses voy a correr el primer trail de la temporada. Hasta aquí todo normal. Deja de ser normal cuando ese trail no es de 10 ni de 20 ni 30 kilómetros sino que es una maratón. Es una carrera totalmente no planeada y que de ninguna manera estaba en mi calendario para esta temporada.

Simplemente me apetece. Pero eso si, no voy solo, sino ni se me hubiera pasado por la cabeza. Así que el Trail de Bronchales será mi primera maratón de montaña. Sé que llegaré con el entrenamiento justo para la carrera, y que tocará sufrir. Pero todo sufrimiento merece la pena para ser finisher de un trail de 43km y 2000m de desnivel positivo.

El domingo 2 de Julio a darle caña.